EL INFIERNO VENEZOLANO
Sigo en Venezuela. Vine hace cuatro años cuando mi padre se enfermó y aquí sigo. Ahora tengo a mi hermano enfermo; muy enfermo. Tiene cáncer de vejiga y en estos momentos lo están dializando. Lleva ya más de un mes en el Hospital Pérez Carreño del Seguro Social. Desde este hospital se puede percibir, claramente, cómo es el infierno venezolano.
Por ejemplo: es mal momento para enfermarse. Mi hermano está esperando que le realicen una nefrostomía. Pero no hay anestesia y las intervenciones quirúrgicas están paralizadas. De tal manera que tendrá que esperar.
Los usuarios del hospital, y los ciudadanos comentan que la falta de anestesia en los hospitales no es nada nuevo. La falta de este insumo ya es habitual. La diferencia es que en los actuales momentos tampoco la tienen las clínicas privadas. La falta de divisas otorgadas por el gobierno para la compra de los insumos necesarios en el área de salud, parece que ha generalizado a todo el sistema sanitario, incluido el privado, su carencia. El consuelo es que se ha conseguido la igualdad de condiciones entre los excluidos y los privilegiados, al menos en este apartado.
Mientras este descalabro de la falta de los insumos necesarios (tampoco hay catéteres y los familiares hemos tenido que dirigirnos a los comercios especializados para comprarlos, y faltan medicinas, por ejemplo, hipertensivos) mi hermano está siendo dializado en la misma unidad de diálisis que posee el hospital. Pero no le dan todas las horas necesarias y, por tanto, la diálisis no le está bajando la creatinina y ni la urea en sangre.
Por ello una doctora de la unidad de nefrología nos ha instado a buscar, con el mismo Seguro Social, otra unidad de diálisis: seguirá ingresado en el hospital pero tendrá que acudir a otra unidad para que le den las horas correspondientes. Todo ello teniendo el mismo hospital una unidad de diálisis y recibiendo este centro a pacientes deribados de otros centros. Si alguien quiere entender esta situación, por favor, pidan a dios que baje y lo explique porque para un ciudadano normal resulta imposible de descifrar. Pero, para el que no lo sepa, este es el muy particular infierno venezolano.