AVANCES Y RETROCESOS EN LA ACTUAL VENEZUELA

 

 

 

Principal logro:

 

Reivindicado social y cultural del mundo popular

 

 

 

 

 

 

En estos 10 años se han producido transformaciones importantes que  permiten decir que en algún sentido sí ha ocurrido un proceso de cambios: entre ellos, como se señala en dicho editorial, la emergencia de un sujeto popular que hace sentir sus reclamos y necesidades, cada vez más consciente de sus derechos y cuyas organizaciones han sido promovidas desde el aparato estatal.

 

 

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           Vista de la calle de un barrio caraqueño y madres adolescentes con sus hijos

 

 Por Mercedes Fuentes 

 

 

Para hablar de sí en esta nueva Venezuela se han visto avances  voy a recurrir a ver la situación desde el prisma de los cristales de aquellos que estuvieron, en sus inicios, con la “revolución bonita”. Y digo estuvieron, porque, actualmente, se encuentran en el bando crítico del espectro político venezolano. Ningún secreto éste, por cuanto estas deserciones fueron ampliamente publicitadas por los medios a todo lo largo del proceso.


Los venezolanos, y no venezolanos, o venezolanos asimilados, que abogan por un cambio en los valores del país, coinciden que en una primera etapa se vieron cambios que parecían hablar del inicio de un nuevo camino: cambio de ciertas leyes, como por ejemplo la de los derechos indígenas  en la constitución, la búsqueda de suplir la deficiencias de profesionales de la educación y la medicina. Los médicos cubanos fueron una necesidad dado que los profesionales de clase media formada no quiere prestar servicio sanitario en los barrios donde las necesidades básicas se multiplican. Con la creación de la Universidad Bolivariana, la creación de los CDIS, la construcción de viviendas de interés social, los talleres de alfabetización en los barrios, la masiva traída de médicos cubano con el programa de Barrio Adentro  se procuró dar respuesta a las múltiples necesidades de la población más desfavorecida. 


De tal manera que se puede afirmar, como lo hacía en su editorial la revista SIC del Centro de Investigación y Acción Social  de la Compañía de Jesús en Venezuela, que en estos 10 años se han producido transformaciones importantes que  permiten decir que en algún sentido sí ha ocurrido un proceso de cambios: entre ellos, como se señala en dicho editorial, la emergencia de un sujeto popular que hace sentir sus reclamos y necesidades, cada vez más consciente de sus derechos y cuyas organizaciones han sido promovidas desde el aparato estatal.

También es importante señalar, como se indica en la editorial mencionada, agregar que se ha registrado un objetivo mejoramiento de los indicadores sociales y una genuina preocupación por el desarrollo en materia de derechos económicos, sociales y culturales, lo que implica una acción directa a favor de la inclusión social como ya mencionamos en el segundo párrafo de este artículo.  En particular Chávez  ha reivindicado social y culturalmente el mundo popular en sus distintas connotaciones: el barrio, la cultura indígena, el sector campesino.


Pero, como me decía un intelectual escritor, asesor  en ciertas áreas del gobierno, lo que comenzó como una micro-revolución interna que buscaba solucionar los problemas de exclusión de los grupos mayoritarios y minoritarios del país, tradicionalmente marginados,  se convirtió en una macro-revolución continental y la solución de los problemas internos del país se aparcaron, reduciéndose a la pura retórica. De tal manera, que en la actual Venezuela, los problemas de la anterior república se están, simplemente, profundizando y agrandando. Los errores pasados están adquiriendo dimensiones inusitadas.


Además  existen  graves problemas en torno a la autonomía de las instancias de participación popular que han sido promovidas dado la  fuerte dependencia hacia el gobierno que  se ha generado y la cual,  incluso esta dependencia se expresa legislativamente. Este es el caso,  por ejemplo los Consejos Comunales y la Comisión Presidencial del Poder Popular (por ahora inexistente y cuyas funciones son ejercidas por el Ministerio del Poder Popular para la Participación y la Protección Social). Lo mismo ocurre con la promoción de sindicatos pro-gobierno que se transforman más en instancias de proselitismo partidista que en medios de defensa de los intereses de la clase obrera, incurriendo así en las mismas prácticas que fueron objeto de crítica a la Confederación de Trabajadores de Venezuela, CTV.


Por otro lado, lo que el pueblo quiere con un nuevo estado de cosas, la consolidación de la democracia,  pasa por dos aspectos fundamentales como son el fortalecimiento del Estado en su institucionalidad y la garantía a los derechos humanos como camino de inclusión. Pero lo que en realidad ha ocurrido es un reforzamiento del presidencialismo en detrimento del Estado, una política de nuevo centralismo que ha debilitado a las distintas instancias estadales y locales golpeando así las posibilidades reales de participación protagónica de la población.


De tal manera que la solución a los problemas no se ha institucionalizado, y tras 10 años de proceso, la solución de los problemas del  sector popular del país, pasan por una permanente   situación  de operativos de emergencia  que buscan dar respuesta a las necesidades de la gente.   Como ya decía Pedro Trigo, en su trabajo, publicado en este blog,Chávez intenta resolver los problemas de la mayoría desposeída  mediante una inversión permanente que no genera una institucionalización capaz de hacerse cargo de ellos con solvencia a corto y a largo plazo. Pero sí crea una movilización permanente de sectores populares organizados para defender la revolución.


Una propuesta alternativa a la actual debe acometer todos estos problemas de modo que realmente los vaya superando estructuralmente y no mantenga la dependencia respecto del líder. Eso requiere la institucionalización de la solución de los problemas del sector educativo y de salud y su apertura estructural a la clase popular; requiere también la constitución de organizaciones realmente de base que se encarguen, mancomunadamente con el Estado, de lo que toca a su vida: rehabilitación de barrios, gestión de los servicios, seguridad, marcha de la vida social, rehabilitación de  las 19.500 escuelas públicas(Arístobulo, dijo que había rehabilitado 600 de las 20 mil y en este trabajo lo damos por cierto), construcción de las que faltan en todos los diferentes barrios de la nación, así como la  rehabilitación y construcción de hospitales  y una red competente de centros de salud de atención primaria, fortalecimiento del Instituto de los Seguros Sociales del cual deberían depender todos estos hospitales y centros de salud, mejorar las condiciones laborales de médicos, personal sanitario profesores, todos pilares de una sociedad sana y en desarrollo, creación de empleo en los sectores populares al mismo tiempo que se solucionan todos sus problemas, etc…


Pero en lugar de crecer las soluciones a los problemas mencionados,  lo que sí ha ocurrido es un  fortalecimiento del presidencialismo que ha implicado el sometimiento de las otras instancias del Poder Público, tanto nacional como estadal y municipal, a lo que dicta el Presidente. Hay ausencia de control sobre el poder y con ello se ha ido diluyendo la autonomía de las distintas instancias del Poder Público, en concreto del Poder Judicial, del Poder Electoral y del Poder Ciudadano. De hecho se ha usado alguno de estos poderes con el fin de perseguir la disidencia política.


Además de todo esto se  ha derivado hacia un culto a la personalidad que fue uno de los males en que cayó la experiencia de la Unión Soviética. Por eso, en opinión del editorial de SIC, cuyas ideas comparto,  uno de los graves problemas que ha tenido la experiencia política vivida hasta el presente en Venezuela es la tendencia hacia el personalismo paternalista del gobierno de Chávez lo que sin duda es un atraso en la búsqueda de conquistar nuevas cuotas de participación, democracia y progreso.


Es obvio que la creación de un único liderazgo que se convierte en el referente de alabanza o ataque ha significado un serio empobrecimiento de la política en Venezuela y ha llevado al país a este  un escenario de polarización cuyo eje es la aceptación incondicional o el rechazo a la figura de Chávez. Pero es importante señalar que esto no sólo ha ocurrido porque así lo haya pretendido Chávez, sino que en ello tiene una grave responsabilidad la oposición, representada, en este caso, por las diferentes opciones políticas,  que ha sido absolutamente incapaz, hasta el presente, de ofrecer una alternativa que levante nuevas esperanzas creíbles en la población.


Así, los partidos de la oposición en muchos casos aparecen a los ojos de los sectores populares como un conjunto de personas que han buscado conservar su estatus y sus privilegios, apoyados  por los sectores de las clases altas y medias que poseen el mismo interés. Para ellos la alternativa que ofrecen no busca dar  respuestas de fondo a los problemas, y no han sido capaces en muchos casos de comprender los fenómenos sociales que se están produciendo al interior de las comunidades populares, fenómeno   la editorial de SIC denomina  la verdadera revolución.


Por ello como, y retomando lo que ya decía en su trabajo Pedro Trigo S.J. sólo una oposición no unitaria sino que se deslinde de los últimos veinticinco años, y de este pasado inmediato y de sus personeros recalcitrantes, y que proponga un juego en el que puedan ganar todos, sacrificándose todos, que proponga en primer lugar la inclusión de las mayorías, afincándose conjuntamente en la productividad y en la solidaridad, puede erigirse como alternativa.

 

 

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