Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
15 marzo 2013 5 15 /03 /marzo /2013 16:00

 

CUANDO LA HISTORIA SE CONJUGA EN GERUNDIO

 


 

En estos días vino a mis recuerdos la película El Gatopardo, realizada  en 1963  y dirigida por el director Luchino Visconti. La misma está  basada en la novela del mismo nombre, del autor Giuseppe Tomasi di Lampedusa. En su elenco incluye un amplio plantel de actores de renombre internacional como el estadounidense Burt Lancaster,  el francés Alain Delon y  la italiana Claudia Cardinale.

La vi por primera en mi época de estudiante universitaria en Venezuela, a principio de los años 80, en una de esas salas que en aquel momento se autodenominaban de Arte y ensayo y donde se solían retrasmitir películas inolvidables de otras épocas. Solían incluir ciclos de cine que a veces eran dedicados a un país o a un director concreto.

No recuerdo en qué sala vi El Gatopardo, pero sí recuerdo la impresión que me dejó este filme en concreto.  El largometraje muestra la vida de Don Fabrizio, príncipe de Salina  y de su familia, la cual se ve alterada al ser Sicilia invadida por las tropas de Garibaldi. Como consecuencia de esto, todos van a refugiarse en la casa de campo que la familia tiene en Donnafugatta. Hasta el lugar se desplazan, además de la mujer del príncipe y sus tres hijos, el joven Alfonso Tancredi, el sobrino predilecto de Don Fabrizio.

El conflicto comienza  cuando  el príncipe Don Fabrizio Salina (Lancaster), se disgusta  con su sobrino Alfonso (Delon), debido a que éste decide unirse a la causa de la República. Don Fabricio es el  aristócrata que sabe que el fin de su clase no está lejos, y se rehúsa a reaccionar, ya sea manteniendo o incrementando su fortuna, o reconstruyendo una nueva y naciente Italia. No obstante, como el líder de su linaje y como cabeza de familia,  busca el bienestar y la supervivencia de los suyos. Por tanto,  se asocia con el adinerado alcalde, Paolo Stoppa, al que considera un “burgués vulgar” que ha amasado una cuantiosa y vil fortuna.

El personaje del príncipe es  el único consciente de lo que está pasando y de que el ocaso de su clase se aproxima. Sin embargo, mientras rechaza cargos políticos, pues ya no tiene aspiraciones, ni ilusiones, ni esperanzas, porque en el derrumbe de la sociedad que le rodea le deja  un constante pesimismo y cansancio, se sobrepone en medio de su  melancolía, para que los más jóvenes tengan lo que ya él no puede: cabida en un mundo que se renueva con la revolución.

La interpretación de Lancaster,  una de las mejores que se recuerde, con su rostro grave, gastado, cansado, seco, es la imagen de la resignación de la madurez, que presenta  un cansancio doble: el de la edad, de lo que ha pasado y vivido, y el de lo que está por venir, pues como nadie, entiende y lamenta el nuevo porvenir; es él, melancólico, el símbolo de una generación que debe dejar lugar a la nueva.

La floreciente juventud que llega está representada por la jovencísima Claudia Cardinale, Angélica,  la hija del alcalde cuya inocencia la hacen colindar por momentos con la vulgaridad no acorde con la pompa de la aristocracia; y el jovencísimo Alain Delon, Alfonso Tancredi, sobrino del príncipe  quien  la desposará a pesar de su carencia en prestancia aristocrática que se ve compensada por el hecho de ser heredera de una gran fortuna.

Tanto Tomasi di Lampedusa, autor de la obra original,  como Luchino Visconti, el director del filme, no   presentan a  don Fabrizio como el oportunista que sacrifica sus principios morales en pro de sus intereses de clase, sino como un digno perdedor, al que la derrota le empuja a hipotecar su pasado aun a costa de mezclarse con quienes, en tiempos pretéritos, nunca habría confraternizado.

La película es toda una obra de ingeniería técnico-artística, caracterizada por una impecable escenografía que cuida del más mínimo detalle. La alternancia de imágenes estáticas y dinámicas constituyen una síntesis plástica de las bellas artes, que confluyen en un parsimonioso baile de 45 minutos, epitafio de una clase social que se despide de sí misma. Asimismo, sobre todas la imágenes de la película  planea la decadencia.

Y dirán ustedes: ¿a qué vino ese recuerdo en este principio del 2013? Viene a que en esta Venezuela en la que recalé a principio del 2011 los tiempos cambian como en la Italia de Garibaldi. En la actualidad, como entonces, la sociedad venezolana se ve sacudida por transformaciones constantes y una nueva clase, surgida al calor de la revolución bolivariana,  domina en el país latinoamericano mientras la antigua, la de los blancos criollos, de indiscutible preeminencia en el período de la Cuarta República, ve como sus posibilidades se quedan en el pasado a pesar de la muerte de un líder de masas como ha sido el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías. No es lo mismo, leer la historia que vivirla. Y el actual momento de Venezuela es historia pura en progreso.  La historia en Venezuela, en este momento, se conjuga en gerundio.

Compartir este post

Repost 0
Published by Mercedes Fuentes - en Interés cultural
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : El blog de Mercedes Fuentes
  • El blog de Mercedes Fuentes
  • : Blog personal para compartir experiencias y expresar ideas.
  • Contacto

Enlaces