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5 febrero 2011 6 05 /02 /febrero /2011 10:42

 

TOPOLINO, UNA EXPERIENCIA DE LECTURA

 

 

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En estos días mi amigo de la infancia  Giuseppe Adamo me hizo llegar una presentación preciosa, escrita en italiano,  sobre el Preikestolen, literalmente el  púlpito de la roca en noruego. Este nombre hace referencia a  una formación rocosa que se encuentra en la costa suroeste de Noruega. La situación exacta de esta roca está en fiordo de Lyse que se ubica en Ryfylke, que a su vez se localiza en la región de Rogaland. La ciudad más cercana es Stavnager.

No es sólo la emoción que me causa ver semejante belleza sino el hecho de que mi amigo la hiciese llegar en italiano, idioma que es, sino su primera lengua madre sí la segunda por su ascendencia italiana en primera generación, como es fácil suponer por su nombre y apellido.

Y es que en mi infancia multicultural  vivida en la urbanización de San Bernardino, en Caracas, los hermanos Adamo: Arcángela, Giuseppino y Ana, junto con sus padres, el señor Giovanni y doña Vicenta, son una referencia ineludible. Más que mis amigos y vecinos, son parte de mi familia; una parte de mi familia muy querida y que tiene un lugar de preeminencia indiscutible en mi vida.

Mis remembranzas de infancia están pobladas con los juegos que Ángela y yo improvisábamos a la salida del colegio delante de los diferentes edificios de la avenida Manuel Felipe Tovar con un grupo de amigas. Así como de los programas infantiles que pasaban  por las tardes en aquella televisión en blanco y negro, entre ellos el inolvidable La princesa caballero, que veíamos juntos.

Pero quizás, la reminiscencia más insólita suele mencionarla todos los años, cuando nos vemos Ana, la hermana mayor, hoy en día dos veces abuela: y es   el hecho de que mi hermano y yo, dos niños llegados de España, leíamos con total naturalidad  los cuentos de Topolino en italiano que el señor Giovanni llevaba a sus hijos.

El nombre de Topolino hace referencia al ratón Mickey, pues así había sido rebautizado en italiano el personaje de Walt Disney. Las historias de Topolino estaban pobladas por todos los personajes que rodeaban a la versión original: así una de los  que primero me viene a la mente es el del pato Donald también rebautizado en italiano como Paperino y que vivía metiéndose en líos. Recuerdo las viñetas donde con frecuencia salía corriendo pidiendo  auxilio: ¡ aiuto!, ¡ aiuto!

Cuando mis hijos eran niños y hablábamos de estos personajes de Disney, también familiares para ellos, a mi mente venían los de la versión italiana: tío Gilito, conocido como Zio Paperone, y su contraparte  Nonna Papera. Por supuesto, también estaba la eterna novia de  Donald, Daysi renombrada como Peperina. El mejor amigo de  Mickey, Goofy , era Pippo y Minnie, como Minni…

Canto%20Di%20Natale%20Di%20TopolinoDe tal manera que, por ejemplo el cuento de Navidad de Dickens con Ebenezer Scrooge y su contable Bob Cratchitt, lo leímos por primera vez en en la versión italiana con Zio Paperone como  Scrroge y Topolino como Cratchitt; hoy todavía me encanta leer  esta versión:

“La storia inizia quando il giorno della vigilia di Natale Ebenezer Scrooge (Zio Paperone), un tipo tirchio e ricco, arriva nel suo studio finanziario. Lì lavora con il suo contabile Bob Cratchitt (Topolino) a cui dà un piccolissimo stipendio anche se questo gli lava pure la biancheria sporca. Questi chiede a Scrooge di poter aver una mezza giornata di permesso nel giorno di Natale: Scrooge accetta a malincuore, poiché vede il Natale come un'inutile festa. Nel frattempo arriva suo nipote Fred (Paperino) che gli chiede cordialmente di partecipare alla sua festa di Natale, ma Scrooge, irritato, rifiuta l'offerta e lo caccia con rabbia”.

El cambio de nombres e idioma no hacía que disfrutásemos menos con aquellas historias y, posiblemente, el haber crecido en Galicia, conviviendo diariamente con dos idiomas hizo posible que pudiésemos leer, para asombro de Ana Adamo, aquellos cuentos en italiano sin que nosotros nos plateásemos en ello ningún caso extraordinario.

Y es que recuerdo que cuando vivía en Galicia la gente estaba tan acostumbrada a cambiar de registro idiomático que consideraban imposible que existiese en el mundo alguna persona incapaz, por lo menos, de entender el gallego, pues, “era tan fácil”. En ningún momento conocí a persona alguna que se plantease que poder desenvolverse en dos idiomas era algo digno de admiración. Se veía como un hecho cotidiano y  normal.

Por ello leer Topolino cuando éramos niños fue algo que mi hermano y yo realizamos sin aspavientos. Un hecho que con el tiempo quedó en el pasado, como muchos otros, olvidado y guardado en el baúl de los recuerdos como tantas experiencias. Y todavía hoy en día cuando visito la casa de mi amiga Angela y  escucho cómo su hermana repite, una y otra vez, su extrañeza de qué mi hermano y yo pudiésemos leer aquellos cuentos, no se me ha ocurrido ni en una sola oportunidad darle una respuesta satisfactoria a su asombro. La he escuchado sin pensar en ello. Sólo tras ponerme a escribir este blog es que me puse a reflexionar sobre algunos hechos y este  es uno de ellos, encontrando la respuesta que Ana necesita sin duda. Simplemente eso.

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Published by Mercedes Fuentes - en Personal
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