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14 diciembre 2011 3 14 /12 /diciembre /2011 08:57

 

 

UN NIDO DE RATAS DEL DERECHO

 

 

AntiguaCorte.jpg

"Antigua Corte Suprema de Justicia Venezolana y Palacio de las Academaias-Caracas D. C."

 

Desde que he llegado a Venezuela estoy escuchando como todo el mundo insiste que los problemas del país son de tipo político y que el responsable de todos los males es el chavismo. Personalmente siempre he insistido que el problema de Venezuela no es un problema político sino un problema de personas, un problema de formación y mala formación, un problema de falta, en muchos casos, de la más elemental vergüenza.

Una de las formas que he tenido de comprobarlo,  una vez más, es con lo que  ha sido la “gestión”, o podríamos decir, con la mala gestión de unos abogados que me recomendó el hermano de una  amiga y excompañera de trabajo. Una recomendación que yo pienso que el hermano de mi amiga realizó con buena fe, pero que le ha creado a él, y sobre todo a mí, muchos problemas.

El hermano de mi amiga me recomendó a dos abogados conocidos, con los cuales ya él había trabajado, Rafael González y Alfredo González, ambos alrededor de los 40 años,  hijos de españoles, y conocidos suyos del Club Catalán de Caracas, al cual suelen acudir y en cuyas instalaciones se encuentran  habitualmente. 

Yo estaba recién llegada a Caracas por una emergencia y tenía prisa por agilizar los trámites a realizar pues quería regresar con mis hijos cuanto antes. Por ello ni reparé en los honorarios que me presentaron dichos abogados, los cuales, me enteré más tarde por la información de amigos, y algunos abogados,  que son exhorbitantes: “te vieron pinta de española recién llegada y quisieron exprimirte” fue el comentario general. En  particular un amigo de universidad  me dijo, textualmente: “para ellos tú eres la vaca lechera que quieren ordeñar”. En opinión de un abogado que me ha estado asesorando y apoyando con estos jóvenes abogados  comentó: estos colegas son unos “mercantilistas” que me imagino es una forma eufemística de decir que son otra cosa menos honorable.

El caso es que en su día estos abogados me dijeron que cobraban un 25% de coste total por adelantado y el cual yo entregué. Al poco tiempo yo no había podido recaudar todos los documentos necesarios para seguir adelante, pero con motivo de que teníamos una cita pautada aprovecharon para decirme que ya habían introducido en Tribunales  la solicitud del documento requerido (posteriormente me enteré de que necesitaban todos los papeles que todavía no teníamos, por tanto, era imposible que hubiesen comenzado dicha gestión) para cobrarme un 25% más. Cuando conté este detalle entre mis amigos venezolanos me solicitaron, encarecidamente, que no se me ocurriese darle ni un céntimo más a estos señores porque me iba a quedar sin dinero y sin los trámites realizados.

Estando ya avisada, pues me esperaba una segunda jugada parecida,  esperé que se volviese a repetir la operación, como efectivamente ocurrió: me solicitaron el equivalente a otro 25% más, pero en esta ocasión era por trámites varios, pero sin presentar ninguna tipo de factura ni siquiera  una  relación de dichos trámites. Por supuesto, dije qué quería conocer a qué trámites se referían con esa frase de “trámites varios”. Les dije que ya les había abonado el 50% del costo total de la gestión que había contratado y que todavía no había visto ni un 25% de dicha gestión terminada.

Al día siguiente se comunicó conmigo Rafael González, pues la solicitud del 25% adicional, la había realizado su hermano Alfredo González.  El señor Rafael González quería saber  qué   pasaba, porque no había pagado los honorarios requeridos y le volví a repetir lo mismo que a su hermano. Ante lo cual me planteó que existían una serie de gestiones adicionales que ellos tenían que cobrar: ¿dónde está la relación de esas gestiones adicionales? ¿Dónde está la factura?, les pregunté. El caso es que el señor Rafael González consideró que mi tono era inapropiado para pedirle la relación de dichos trámites y la factura correspondiente, y por ello me colgó el teléfono.

Claro, pensé que lo inapropiado para él era que yo le exigiese la presentación de una factura que a partir de ese momento tenía que ponerse a desglosar. Independientemente, parecía que el  colgar el teléfono a una clienta, que era yo, era una forma de dar por concluida la conversación y, por tanto, la relación. El caso es que a esas alturas estos señores tenían ya todos mis documentos originales en sus manos más un poder firmado por mi para realizar dichas gestiones.

En el desglose que me presentaron –tras solicitar la intermediación de  nuestro conocido común, el hermano de mi amiga y excompañera de trabajo- aparecía el cobro de la solicitud de partida de nacimiento de mi hermano, una gestión que un principio pensé que sería el equivalente a más de un cuarto de un sueldo mínimo en Venezuela que fue lo que estos señores me solicitaron en un principio. Pero no, la cosa no se quedaba ahí, me estaban cobrando un sueldo mínimo completo adicional por una gestión que insistieron ellos en hacer y con la cual yo no estaba de acuerdo.

Lo cierto es que, me habían dicho que la partida de nacimiento de mi hermano no la habían podido tramitar en el Registro General porque no estaba y que habían tenido que recurrir a la prefectura correspondiente. Como todo esto me resultaba cuando menos extraño procedí yendo primero al Registro General  y después a la Prefectura para informarme personalmente de que, efectivamente, lo que decían estos “señores” era cierto.

Por supuesto, me negué a pagar el trámite irrisorio relacionado por la partida de nacimiento de mi hermano y seguí yo con dicha gestión tras acordar que no podía pagar lo que ellos me habían solicitado, más a mayores quedamos en que parte de la gestión la terminaría por mi cuenta y en todo caso aquellos trámites que ellos me estaban exigiendo serían a cuenta de aquellos otros que ya ellos no harían.

Solicité asistencia a un abogado amigo, Rafael Peraza Manzanares, en cuyo encuentro y conversación, me hizo sentir que estaba frente al abogado que necesitaba, pero que lamentablemente no podía contratar por haberme quedado sin dinero  al haber sido esquilmada por estos otros “personajes”. No obstante, Rafael Peraza, como un  amigo y caballero, haciendo alarde de los valores que los otros profesionales carecen, me acompañó, perplejo en todo este periplo, mientras me solicitaba que por favor me calmase porque dada la situación que tenía me podía pasar algo.

Gestionando la  partida de nacimiento de mi hermano me enteré que iba a pagar por adelantado un trámite imposible de realizar pues dicha partida de nacimiento ha desparecido con alrededor de más de 280 registros similares de las actas de 1962, todas ellas localizadas en la Prefectura  de San Juan en San Martín y  del Registro General de Caracas ubicado en la avenida Urdaneta.

Mientras me daban dicha información en la Prefectura de San Juan recibí nuevamente una llamada del abogado Alfredo González solicitando dicho documento para introducir la solicitud de  uno de los trámites.[i] Le dije que era imposible que le entregase la partida por cuanto ésta no existía y había que solicitar una reconstrucción de acta: “pues usted tiene que pagarnos lo que nos adeuda”, me dijo el letrado Alfredo González. Pero, letrado, contesté  ¿cómo les voy a pagar lo que les adeudo, si el trabajo no está terminado y en todo caso ya he pagado el 50% por un trabajo que ustedes todavía no han comenzado? Me colgó el teléfono en ese momento  y me quedé sin respuesta y pensando que, una vez más se repetía la urgencia de estos señores para el cobro. Claro, reflexioné, estamos a últimos de mes.

Sin salir de la oficina de la secretaria del director de la Prefectura San Juan en San Martín, el señor Antonio Márquez,  recibí de nuevo una llamada del la misma oficina de los abogados, en este caso era su empleado, el señor Peña, quien me dijo que al día siguiente le iban a dar la partida de nacimiento  y que todo estaría solucionado. Sintiendo que estaba viviendo  una situación irreal – el realismo mágico de Gabriel García Márquez-  le inquirí qué cómo era eso posible  si esa partida de nacimiento no existía: “es que había sido nombrado el nuevo Registrador”, me respondió y con la misma colgó.

Tras esto entro en la oficina de la  secretaria del  señor Antonio Márquez,  y le cuento lo de la llamada. La secretaria del director de la oficina negó que hubiese sido nombrado ningún Registrador y que si ello fuese cierto dicho nombramiento habría salido publicado en  la Gaceta Oficial. Para despejar mis dudas me permitió constatar en los libros de actas que la partida no podía ser entregada por cuanto estaba desaparecida. Al mismo tiempo me instó a solicitar una constancia  de la inexistencia de dicha partida, como primer paso para solicitar una reconstrucción de acta, y además me sugirió tener cuidado con la entrega de una partida de nacimiento falsa por parte de estos abogados.  La  constancia de que no existe la partida de nacimiento en el registro correspondiente ya está en mis manos y también conservo la relación  de gastos pasados por estos abogados donde aparece el correspondiente cobro por su tramitación.

Al día siguiente me llama el abogado Alfredo González  y me pregunta cómo íbamos a proceder. Lógicamente yo le digo: bueno, tu empleado me llamó para decirme que ustedes no iban a tener problemas con los trámites porque hoy le entregaban la partida de nacimiento. “No sé señora Fuentes, no entiendo cómo el señor Peña pudo haber dicho esto, porque ya habíamos quedado que usted misma la   tramitaría”. Se pueden imaginar mi desconcierto una vez más ante la retahíla de mentiras que se venían sucediendo y es que  la llamada del señor Peña, el día anterior, había sido realizada desde el propio teléfono de la oficina de los abogados, pues dicho número aparecías en pantalla durante la llamada.

Les dije que  como no teníamos partida de nacimiento me habían dicho que se podía realizar con los datos filiatorios de mi hermano recogidos en el SAIME (y aquí hay que acotar que ya tiene inri que esté pagando un dineral a estos “profesionales” por resolver un asunto y tenga que ser yo la que encuentre la forma de solucionar el problema porque ellos de lo único que parecen estar pendientes es de cobrar a últimos y quincena esté o no esté el trabajo realizado). En este caso tuve que decirles cuál era el procedimiento a seguir para culminar la labor. 

Pero, por supuesto, aquí no han terminado los problemas, pues todavía no tengo ninguno  de los trámites a realizar finalizados. Incluso no sé si tendré que buscar un o unos abogados para defenderme de las malas acciones de estos "abogados". E incluso, no sé si tendré que terminar demandándolos como delincuentes.

No obstante, para finalizar y no hacer este artículo más largo, yo no hago más que recordar que en una de las primeras citas el abogado Rafael González, quien se muestra inconforme con la marcha del país bajo el actual régimen del presidente Hugo Chávez, me había dicho que un recién licenciado en derecho había preferido irse a trabajar a una oficina pública en lugar de permanecer en su despacho de abogados. Claro en su mente relacionaba oficina pública venezolana con desorden y corrupción, por lo que entendí.

Y yo me pregunto, ¿es que este hombre no se da cuenta de que tal cómo gestiona su oficina, ésta parece más un nido de ratas del derecho que un lugar de  profesionales serios? ¿Es que piensa que una oficina pública es menos seria que su despacho?  Personalmente no sé si es mejor  que su despacho, pero peor lo dudo.

Como me decía mi médico: tranquila Tu salud no se puede resentir porque en tu cabeza no entre que pueda  existir gente que obre sin ética y sin honestidad. Tienes que aceptar que estos seres humanos existen. Que sí, que te están robando y que han tenido éxito robándote, porque ellos son exitosos en eso. Tienes que aceptar que te han atracado, porque eso es lo que han hecho, legalmente, pero eso es lo que han hecho porque eso es lo que mejor saben hacer. Pero tienes que darte cuenta de que entre ellos y tú hay una gran diferencia: ellos son unos marginales y jamás podrán entender que exista gente con ética y honestidad. En su mente es incomprensible. Esto es así y no puedes dejar que tu salud se deteriore por su culpa.

Mi amigo el abogado, me apuntaba: la palabra para calificar a esos señores no es “marginales”, la palabra es  “malandros”; son unos “malandros” del derecho, los cuales, lamentablemente, hay muchos en esta profesión. Y puntualizaba: ¡y me extraña! ¿Por qué? le pregunté. ¿Porque son hijos de españoles? Sí, me contestó. “Si sus padres no lograron inculcarle valores  y los que tienen los adquirieron en las calles caraqueñas, son mucho peores que mucha gente de los barrios marginales que ellos tanto parecen despreciar, porque, puedes estar seguro, que muchas personas de barrio tienen los valores que a ellos les falta y ni cuenta se dan de eso. Y para eso amigo, no tiene nada que ver con quien sean o de donde sean originarios sus padres, aunque España, o cualquier otro país europeo, se le relacione preferentemente con los valores humanos ” le respondí.

El hermano de mi amiga decía: última vez que recomiendo a nadie. Última vez. La verdad que esta experiencia le deja a él, y a mí, la seguridad de que si de verdad no se conoce a alguien bien, mejor es no recomendarlo. Eso sin ninguna duda,  en cualquier latitud, pero especialmente en Venezuela.

Finalmente señalar que como decían mis dos amigos, el abogado y el médico, estos  señores son “malandros”[ii], unos “malandros” del derecho. Pero son  también marginales, unos marginales de los valores porque son incapaces de tenerlos, de vivir de acuerdo con ellos y lo que es más: son incapaces de reconocer su existencia o inexistencia. Por tanto, sí, también son unos marginales, porque se encuentran en el margen de los valores que existen al no poder vivir de acuerdo con ellos  y no poder reconocerlos. De ahí que sean, unos “malandros” y su oficina un nido de “ratas” del derecho, posicionándose, de esta manera en el lado marginal de la sociedad.




[i] Cosa rara porque cuando dije que cancelaba lo que había realizado hasta los momentos y no más  me dijo que ya estaba introducido, además de que cuando me cobraron el 25% restante también supuestamente ya habían realizado dicho trámite.

[ii] Término coloquial venezolano que significa delincuente.

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Published by Mercedes Fuentes - en Personal
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Comentarios

raquel 12/15/2011 18:22


Mercedes me quedo perpleja y sin palabras para definir a esos delincuentes,sinverguenzas que ejercen de juristas JA;JA;JA no digas que tienen sangre española pues es una verguenza ,creo que sus
progenitores la perdieron por el largo camino a Venezuela.


Espero que estes yá mejor asesorada ,pues realmente fuiste victima de una estafa,y los tramites se agilizen a partir de ahora pues está pasando el tiempo y entiendo tu desasosiego por favor
cuidate ,tu salud es lo primero.Un abrazo Raquel

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