Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
27 octubre 2012 6 27 /10 /octubre /2012 01:06

LAS ENCUESTAS ESTÁN SESGADAS


             Pronostico-de-los-resultados-de-las-elecciones-presidencia.jpg               infografia-poo01.jpg

 

Entre las experiencias más notables de esta estadía prolongada en Venezuela ha sido  vivir el proceso electoral. De mis antiguos recuerdos, que se remontan a la primera victoria de Rafael Caldera, ya no queda nada. Uno de los contrastes más evidentes con las contiendas electorales que guardo en mi memoria, es el grado de emotividad extrema con la que participan, no sólo los candidatos, sino también sus seguidores más cercanos y  el resto  de votantes en la Venezuela de hoy.

Mientras realizo todo el trámite legal necesario en Venezuela atiendo el negocio de mis padres, alrededor del cual hay gran cantidad de comerciantes con los que mis progenitores han  mantenido una relación cordial de muchos años. Uno de los temas de conversación recurrentes durante la campaña ha sido sobre las preferencias por el candidato a votar.  Observé, en un primer momento, que estaban niveladas. Esta nivelación, a simple vista, alcanza a las familias que en ocasiones suelen estar enfrentadas por sus preferencias políticas. Algo que ya es frecuente en esta Venezuela de “mundos paralelos”.

También observé que dado el calor con que se defienden las opciones particulares, existen personas, de ambos bandos, que tienden a permanecer en el armario. Estas personas evitan, con esta estrategia, los enfrentamientos desagradables tan frecuentes dada la división que existe en  la concepción del tipo  sociedad  que cada ciudadano quiere. Esto trae cono resultado que las encuestas de intención de voto, previas a la contienda,  lancen como resultado un porcentaje bastante alto de indecisos, no definidos  o ni nis (ni con uno ni con el otro).

Por supuesto, me identifico con los que buscan la convivencia y, por tanto, evito hacer proselitismo o manifestaciones públicas en favor de una de las partes. De tal manera que dado mi mutismo todos los comerciantes conocidos de mis padres procuraron discernir   por cuál  de los dos candidatos me inclinaba. Dada mi negativa a expresarme los opositores dedujeron que en la medida que no estaba de acuerdo en que el ganador sería Capriles  me estaba decantando por Chávez. Y ellos mismo me declararon como una “chavista” con la que sí se podía hablar.

Por su parte, el grupo chavista expresó  claramente que me percibían como una escuálida (opositora), pero  una escuálida con la que  sí se podía hablar porque escuchaba. Total que con esta percepción de los que me rodeaban, en tanto yo era una “opositora” o “chavista”  "buena escucha”, me convertí  en la confidente de anhelos, esperanzas y desesperanzas en el terreno de la política de ambos grupos.

El caso es que en la medida que se acercaba la contienda electoral me fijé que los ánimos se iban exaltando cada vez un poco más, especialmente entre el grupo de comerciantes opositores. Por el contrario los declarados del bando del presidente en campaña mantenían silencio, posiblemente por el temor de que su candidato perdiese. Un temor que el mismo presidente alimentó desde sus alocuciones con el país llamando a sus seguidores a no confiarse ni a caer en el triunfalismo.

Pero en el caso de la oposición se necesitaba inyectar ánimo entre sus filas dado que desde que Chávez apareció en escena no saben lo que es estar al frente del gobierno en catorce años, hecho éste totalmente insólito en el pasado reciente de la democracia venezolana.

En este ambiente uno de los negociantes más cercanos, opositor a Chávez, me decía todos los días tan pronto abría el negocio:

      -        Señora Mercedes el hombre está perdido. Claramente perdido.

Al principio no entendía a qué hombre se refería:

-         ¿Quién? ¿Quién está perdido?- pregunté en aquella ocasión.

-          Hugo Chávez Frías, el presidente, señora Mercedes.

-        ¿Y por qué está perdido?- tras esta pregunta venía toda una información que hablaba de la decadencia y la pérdida de adeptos del presidente. Como los datos no coincidía con los que yo poseía, le pregunté  por las fuentes de información.  Como respuesta procedió a mostrarme El País, periódico opositor de un famoso periodista venezolano, Poleo y su hija Patricia.

-         ¡Ay! Lo siento. No me sirve. Esa información no me es válida; para mí no es válida.

-          Pero ¿por qué señora Mercedes? ¿Por qué no es válida?

-       Porque está sesgada. Los Poleo, padre e hija, odian a Chávez y en su medio publican lo que desean que suceda, no lo que sucede; confunden la realidad con el deseo, le dije. En estos casos mi amigo comerciante opositor buscaba otras fuentes:

-       También lo dice Nelsón Bocaranda -  se refería a otro famoso periodista de la televisión.

-       Estamos igual- le respondí- Lo que ese hombre diga sobre este  tema está exento de toda imparcialidad.

Atacaba de nuevo:

-     También lo dice Globovisión …- un canal de televisión conocido por sus posturas de oposición acérrimas.

-      En las mismas estamos Edgar. No me sirve. Cada vez me lo pones peor.

-     ¡Ay! ¿Y a usted qué le sirve! ¿De dónde saca usted que Chávez va aganar? ¿Por qué está tan segura?

-      Bueno, primero porque lo dicen las encuestas- le respondí.

-     ¡Ah! No señora Mercedes. Esas encuestas si es verdad que le digo que no sirven.

-     ¿Cómo que no? Ahí tienes Hinterenlaces, Datanálisis…

-     No siga señora Mercedes, esas encuestas están sesgadas como dice usted.

Fue inútil tratar de convencer a Edgar del buen hacer de estas encuestadoras a pesar de que sus dueños son personas afines a la oposición. El dueño de Datanálisis posee además una columna de opinión en uno de los periódicos capitalino menos sospechosos de ser pro Chávez, el conservador El Universal. Pero para todos aquellos opositores viscerales era impensable creer que el líder de la revolución bolivariana de Venezuela pudiese ganar limpiamente las elecciones. Era tal el extremo fervor triunfalista  que existía que se comenzó a gestar un ambiente competitivo y proclive a las apuestas.

Para una personal neutral, que ve los toros desde la barrera, todo esto era poco menos que una especie de locura colectiva y había momentos que me sentía francamente preocupada por aquellas personas con las que tengo relación y que tenían una postura radical frente a los resultados de las elecciones; mayor era mi inquietud en la medida que se veía que claramente su juicio no estaba bien enfocado. Además, a mayor relación afectiva con la persona opositora mayor intranquilidad por el ánimo futuro de la persona, especialmente tomando en cuenta que se enfrentaría con una realidad que había estado negando una y otra vez.

Como una especie de cruzada personal en pro de mis más cercanos y queridos opositores viscerales, traté de hacerles llegar alguna información que les condujese a plantar firmemente sus pies sobre tierra firme. Con algunos de ellos he realizado este trabajo en anteriores ocasiones y tengo que decir que me produjo satisfacción ver que frente al posible resultado de la contienda electoral algunos sí estaban ubicados aunque su animadversión por el presidente reelecto y sus seguidores no había disminuido ni un ápice a pesar de sus esfuerzos por  evitarlo. Es asombroso ver cómo estos esfuerzos provocan, en ocasiones, manifestaciones racionales contradictorias con otras claramente pasionales que desdicen las primeras.

Uno de los comerciantes cercanos a Edgar llegó a proponerme una apuesta sobre el negocio de mis padres: si ganaba Capriles él se quedaría con el negocio de mis padres y si ganaba Chávez yo me quedaría con el suyo. No. Yo no podía apostar lo que no era mío y  aunque yo ganase la apuesta nunca tendría el valor necesario para quitarle  el negocio a otra persona, le dije. Además hablar de ese tema en serio me parecía escandaloso.

Por supuesto, nadie tomó en cuenta  mis palabras y  seguí escuchando montos exorbitantes en apuestas a favor de uno y otro. En un primer momento pensé que todas estas apuestas que se estaban generando a mi alrededor -donde se arriesgaban hasta dos, tres mil o cuatro mil euros- eran algo así como un chiste o una broma.  Era tal mi estado de incredulidad que sólo llegue a aceptar su veracidad cuando después de las elecciones se supo que un ciudadano opositor mató a tiros primero a dos personas y luego arrolló a un grupo de simpatizantes de Chávez, causando la muerte a cinco más e hiriendo a otras cuatro tras perder una fuerte suma de dinero a favor del candidato de la oposición  Henrique Capriles Radonski.

El estado de no aceptación del triunfo del presidente venezolano cruzó fronteras. Una persona perteneciente a la colonia española llegó a decirme que  el mandatario venezolano tenía que haber hecho trampa o haber manipulado los votos dado que durante gran parte de la tarde el periódico español ABC daba como ganador a Capriles. No, le expliqué,  ABC daba como ganador a Capriles en la primera parte de la tarde porque en ABC el periodismo que se hace es muy malo: estaban obrando tal cual lo podía hacer cualquier opositor acérrimo venezolano; daba como ganador a su favorito y si alguien estaba haciendo trampa era el propio ABC que está muy lejos de hacer lo que se llama un periodismo serio.

De hecho yo ya sabía  que ABC había estado dando, durante gran parte de la tarde esta noticia, pues un amigo que le encanta descubrir los  fraudes noticiosos de ABC, estuvo pendiente del periódico durante todo el domingo siete de octubre con la finalidad de ver cómo, una vez más, obraban de forma fraudulenta. Y por supuesto no quedó decepcionado.

Pero ABC no se quedó ahí. Al día siguiente me enteré, por las redes sociales, que la noticia del ciudadano venezolano opositor -que  en un momento de locura había matado a siete personas- ABC la había tergiversado, y el agresor fue transformado  en chavista mientras las víctimas eran de la oposición. Un periodismo de altura; a la altura del estiércol.    

Este amigo, aficionado a “pescar” infraganti a ciertos medios,  me recomendó leer BBC Mundo, la única fuente de información internacional que en esos momentos estaba demostrando cierta honestidad en el tratamiento  informativo de las elecciones venezolanas. Tengo que decir que la propuesta fue acertada y, muy especialmente, me gustó el artículo dedicado al día después, Venezuela y el manual para enfrentar la derrota, que en un principio, dos días antes de las elecciones, estaba dirigido a los perdedores de ambos bandos y más tarde, una vez conocidos los resultados, estaba personalizado en los opositores a Chávez.  Si duda concordaba totalmente con mis observaciones sobre el estado de ánimo de los votantes.

Compartir este post

Repost 0
Published by Mercedes Fuentes - en Situación venezolana
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : El blog de Mercedes Fuentes
  • El blog de Mercedes Fuentes
  • : Blog personal para compartir experiencias y expresar ideas.
  • Contacto

Enlaces