Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
8 diciembre 2020 2 08 /12 /diciembre /2020 12:52
LOS EMPLEADOS MALANDROS DE CANTV

En esta Caracas de finales del 2020, otrora llamada  la capital del cielo, negocios, particulares, clínicas privadas y alumnos de todos los niveles  están sin conexión fija de teléfono y sin internet. A veces, me cuentan, se alternan.

Ocurrió en diversas zonas de la Gran Caracas desde principios de noviembre. Por esas fechas empleados de CANTV fueron vistos “trabajando” en las tanquillas donde están las conexiones de los teléfonos de sus zonas. De repente las líneas que funcionaban pasaron a no funcionar.

Un empleado de uno los negocios afectados,  una tienda de comestibles, lo notó inmediatamente.  No le pasaba el punto.  Justo los obreros de CANTV estaban en la tanquilla que quedaba al lado del negocio. Salió corriendo hacia allí “¡Epa chamos! ¡Qué hacen! ¡Me quitaron el teléfono! Mi teléfono funcionaba y ha dejado de funcionar”, les dijo a los que supuestamente estaban trabajando.

--¡Usa pago móvil! --le dijeron.

--No tengo pago móvil y tengo gente esperando para cobrarles. Conéctame, chamo, por favor. La gente está esperando. No van a poder llevarse su mercancía.

Pidieron un refresquito. “¡Danos algo, mi pana”. El muchacho fue a la tienda buscó una botella de refresco de un litro y unas galletas y se las llevó.  Volvieron a reconectar la línea y de esa forma solucionó su problema.  Pero los consultorios, panaderías, viviendas particulares y el resto de negocios no tuvieron tanta suerte. Ya llevan varios días sin conexión.

“Han adquirido la mala costumbre  de desconectar las líneas y reconectarlas” dice una doctora de una clínica. “Cobran por reconectarlas. Piden dólares.  Dejan pasar un tiempo y las desconectan y luego vuelven a cobrar para reconectarlas. Ese es el guabineo”, comenta la doctora que confiesa haber caído en el chantaje. Pero dice que no más.  “Estoy cansada del jueguito de todos esos empleados malandros. De mi parte no van a recibir un dólar más”.

Agrega que ya no es necesario que sean empleados de la compañía. El que la contactó fue un exempleado que tiene conexiones con los compañeros de adentro. “Cuando los despiden se siguen  dedicando a buscar potenciales clientes y comparten la ganancia con los que están adentro”.

Una profesora universitaria dice que estaba atendiendo a 200 alumnos a través de una plataforma en línea. Ya no puede seguir haciéndolo.  No ha tenido más remedio que dejar a los alumnos y a la universidad a su suerte. La universidad le ha propuesto que vaya a sus instalaciones y los atienda desde allí. Pero no hay gasolina y son horas y horas en una cola para llenar el tanque.

Los alumnos y la universidad se quedaron sin profesor. La profesora no depende de esos ingresos y ante la posibilidad de pasar horas y horas  en una cola para llenar un tanque de combustible o la posibilidad de verse expuesta  a un contagio por coronavirus no le compensa.

Otra señora dice que reportó su teléfono averiado. Le pidieron un teléfono a donde llamar. Ahora, cuando revisa el reporte de internet, ve que no aparecen los teléfonos que colocó para que se comuniquen con ella. “Soy muy mal pensada y sospecho de una supervisora vecina del edificio con la que tuve un problema puede serla responsable. Y es que en esta Venezuela que vivimos cualquiera hace lo que le da la gana. Así son de marginales estos nuevos vecinos”.

Estas dos señoras, la médico y la vecina de la supervisora, son mal pensadas. Todo es posible, pero lo cierto es que las informaciones de mal comportamiento de los empleados corren por los medios, así como los despidos, las jubilaciones, la matraca y las extorsiones  El gobierno debería privatizar cuanto antes la compañía, si es que tiene quien quiera hacerse cargo de ella. 

Así está Venezuela. Un país que ante la necesidad creciente, los salarios de hambre, rebosa malandros. Y así los empleados de las compañías públicas que reciben salarios que no llegan a cubrir sus necesidades básicas ‒y que seguramente reciben alguna que otra dádiva a través de los bonos de padre Estado benefactor‒ recurren a la delincuencia para sobrevivir. Esta es la realidad. Este es el día a día de este país que en otros tiempos fue la nación más rica de América Latina y en la actualidad es la nación más miserable de todo el continente latinoamericano. ¡Lástima de país!

Compartir este post
Repost0

Comentarios