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16 septiembre 2016 5 16 /09 /septiembre /2016 14:30

 

AL FIN EL MALTRATO A LA MUJER ES NOTICIA

 

 

Hoy el feminicidio es noticia. Hoy el feminicidio escandaliza. Las redes sociales lo visibilizan. Los medios se hacen eco. Han pasado 1000 años para que esto ocurriese. ¡Al fin!

Este pasado 15 de septiembre Barbihijaputa comentaba en el diario.es, una agresión machista que pone los pelos de punta. Este era uno de los muchos casos que uno se puede encontrar a diario cerca de casa o, al fin, en las páginas de los periódicos.

Éste artículo no es para repetir la reflexión de la columnista que puede leerse en el siguiente  enlace: http://www.eldiario.es/zonacritica/. Este escrito es para hacer un poco de historia y recordar cómo comenzó el maltrato que sufre la mujer en todos los países de tradición cristiana.

 En la actualidad podemos observar estos hechos reseñados en los periódicos, pero en realidad los mismos fueron cotidianos a lo largo de los siglos sin que las instituciones legislasen para proteger a la mujer. Y la pregunta que cabría hacerse es ¿por qué?

En el Nuevo Testamento  se reseña cómo Jesús se interpuso entre los que querían lapidar a una mujer por adúltera: quien esté libre de culpa que tire la primera piedra (San Juan 8,7). ¿Verdad que nos es familiar? Este proverbio nos indica que entre las prédicas de Jesús estaba la de la igualdad entre hombres y mujeres, algo que no se contemplaba en el judaísmo.

Pero lo cierto es que está acción de defensa por parte de Jesús hacia una mujer no fue seguida a lo largo de los siglos por la institución que se creó en su nombre. Entre el 900 y el año 1000 la iglesia estaba en un proceso de reorganización: declaró que los frailes no podían casarse, que debían guardar castidad y decidió crear el rito de la unión matrimonial con una serie de normas entre las cuales estaba la indisolubilidad del vínculo.

La iglesia comenzó a ser especialmente estricta con la aristocracia en la persecución de aquellos que violaban las normas. Uno de los primeros  afectados por esta persecución fue el rey Felipe de Francia, casado con Berta de Frisia, madre del futuro Luís VI, que se unió en concubinato a Bertrade, del linaje de los señores de Monfort, casada con el conde de Anjou. A pesar de que Bertrade y el mismo Felipe ya estaban casados, celebraron sus nupcias pasando por alto este “detalle” y sin solicitar ninguno de los contrayentes la anulación de su anterior matrimonio o el divorcio.

Este hecho desató  una guerra entre el obispo de Chartres, Yves, y el propio y Felipe. Yves se dirigió al papa y obtuvo de éste varias cartas de amonestación, una circular a los prelados del reino prohibiendo coronar a Bertrade, una amonestación del obispo de Reims y la advertencia para el rey Felipe de que sería excomulgado si no abandonaba a Bertrade.

Pero lo cierto es que esta persecución no tenía otro objetivo que dejar patente las reglas eclesiásticas que regulaban las relaciones matrimoniales. Dada la indisolubilidad del matrimonio era mal visto que un hombre repudiase a la esposa y ahí comenzó el calvario de muchas mujeres que, en el mejor de los casos, eran recluidas por sus esposos en conventos, torres e incluso en instituciones para tratar enfermedades mentales. Como solía decir una amiga, no había el divorcio, pero existía el ahí te quedas.

Estaba mal visto que en estos casos la mujer se escapase, que regresase a su hogar, y estaba también mal visto que la familia la acogiese o cualquier otra persona. Las regulaciones eclesiásticas eran estrictas en este aspecto. La mujer debía cumplir con su sagrado deber aunque el obstinado del marido llegase a matarla como ocurrió en más de una oportunidad.

El medievalista George Duby cuenta uno de estos casos en “La mujer madre y la mal casada: percepción del matrimonio en el norte de Francia «circa» 1100”[1] . Godelive, hija de Heinfridus de Londefort, en el Boulonnais, caballero de Eustaquio de Boulogne fue solicitada en matrimonio  por el «poderoso» Bertolf,  uno de los oficiales del conde de Flandes en el distrito de Brujas. Una vez que los padres de Godelive aceptaron la petición, Bertolf cambió de opinión. Deseaba repudiar a la que ya era su esposa, pero las reglas eclesiásticas se lo impedían.

Con la ayuda de su familia Bertolf comenzó el maltrato para que la joven, que no pasaba más de los 14 años, violase el rito matrimonial abandonando el hogar. Pero si lo hacía estaría mal vista y aquella niña tuvo simplemente que resignarse a ser maltratada porque sus propios padres le negaron el auxilio necesario ya que las reglas de la iglesia eran estrictas en ese apartado.

Por tanto, Godelive sólo recibía asistencia de gente humilde que se compadecía de ella y le hacía llegar comida y agua para que no pasase hambre y calmase su sed. Ante la imposibilidad de deshacerse de su esposa, Bertolf tomó la decisión final: matarla, para de esa manera romper el vínculo al que la iglesia lo obligaba a estar sometido.

Esta historia ha llegado hasta nuestros días porque fue recogida por frailes benedictinos de uno de los monasterios del principado de Flandes, situado entre Boulogne y Brujas. La misma formaba parte de una serie de biografías que debían servir de ejemplo a otras mujeres. Godelive había cumplido con su deber, resistir el maltrato, convirtiéndose de esta manera en mártir por  “mandato divino”. Con ello había ganado la santidad. 

Pero la realidad es que Godelive fue el símbolo, la mujer que se convirtió en el instrumento por el que la iglesia comenzaba a someter a un hombre poderoso a sus designios, y con él a toda una sociedad. Godelive fue utilizada en la lucha por el poder entre hombres,  clérigos y laicos, y con ella  comenzó  el maltrato consentido a las mujeres que ha llegado hasta nuestros días. 

Por tanto, en los países de tradición cristiana se ha consentido la barbarie masculina y el maltrato a la mujer instigado por la iglesia. Las normas de la iglesia le ganaron la partida a la caridad, a la misericordia y a la buena educación. La mujer debía someterse pasase lo que pasase para que la iglesia pudiese conseguir sus objetivos.

De esta manera se creó un modelo de sociedad, un modelo de pareja, un modelo de mujer  y con todo ello se fomentó la misoginia, el machismo y la violencia que hoy en día observamos. La mujer fue despesonalizada, convertida en objeto...

Hoy el feminicidio es noticia. Hoy el feminicidio escandaliza. Las redes sociales lo visibilizan. Los medios se hacen eco. Han pasado 1000 años para que esto ocurriese. ¡Al fin!

 

 


[1] Duby, Geroge, «The Matron and the Mis-Married Woman: Percepdons of Marriage in Northern Francc "circa" 1100», Socialana'Ideas: Esiays in Honour of R.H. Hilton, ed. Aston, Coss, DyerandThirsk. Past and Prcsent Society, 1983.

 

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Published by Mercedes Fuentes
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